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Entrevista con el payador uruguayo que es mercedino por adopción. Aunque nació en Uruguay, dice que se siente un sanluiseño por adopción. Un recorrido por un don con el que se nace. Payador se nace, no se hace",
dice con una sonrisa y un acento inconfundible y que remite automáticamente a las noches de verano, de doma y folclore en Jesús María. Aunque los años hayan pasado, es el mismo chico que disfrazado de gaucho con una barba de algodón, descubrió en una pequeña escuela rural de Uruguay, que tenía un don para la improvisación y la versificación. Ese es Gustavo Guichón, el payador más famoso de este lado del mapa, que aunque haya nacido en "la banda oriental", se siente Mercedino por adopción."Villa Mercedes me dio todo", declara sin sonrojarse el hombre que sin más que su guitarra y su rapidez mental ha recorrido el mundo. El joven que a los 20 años ya estaba en Mercedes, el sitio que eligió para formar una familia.
Guichón recuerda que hizo shows en toda la provincia de San Luis y sostiene que siempre le gustó quedarse acá. "Llegue como un ciudadano que pedía permiso para vivir en el pago, pero ahora me han adoptado como de ellos", remarca.
Alguien en un programa de radio de Villa Mercedes dice "Guichón es nuestro", y el repite con orgullo: "Siempre me asimila el país, por ser mercedino". Es que un artista como el payador tiene, "partida de nacimiento en un país, pero es pasajero del mundo". "Yo soy nacido en Uruguay pero malcriado en Villa Mercedes, San Luis", afirma y uno espera que el rasguido de su guitarra suene detrás. Guichón acaba de llegar de Europa, donde brindó una gran cantidad de recitales en varias universidades de Italia y España. "Cuando estaba allá, miraba el paisaje y pensaba que en esas piedras se sentaron los trovadores y los juglares, que eran los que contaban lo que pasaba de un lugar a otro, cuando aun no estaba la imprenta. En esa época ya existía el payador", expresa.
Es que para el artista, el del payador es "el arte más viejo del hombre", pero se transforma inmediatamente "en el canto más nuevo". "Somos la poesía sin escritura, los primeros periodistas orales", apunta.
Un oficio que no muere
"Un día me di cuenta que casi conversaba en verso, y descubrí en mí este misterio", señala Guichón sobre sus orígenes en el oficio de payar. Era pequeño y tenía que hacer un libreto para una payada de contrapunto con un compañero. Sin embargo, Gustavo no pudo aprender nada y entonces tuvo que decir su parte improvisando, y en ese instante nació el payador."Después siempre me fui entreverando con los payadores, estudiando, más que nada en la universidad de la calle, con la gente que tiene un bicho campero y pueblerino, con la gente de todas las sociedades, desde la que sabe mucho, a la otra que es autodidacta completamente, como yo", comentó. Guichón asegura que siempre estuvo en las luchas sociales, con los estudiantes uruguayos y las manifestaciones de protesta de los hombres que trataron de pelearla desde abajo, como la gente del campo de Uruguay. Y es justamente con los estudiantes con quienes el payador trabaja muchísimo, tanto aquí como en Italia o en el mundo. "Tengo trabajo todo el año, porque emigro como las golondrinas. Si hay un hombre agradecido de la vida, de la gente, soy yo. Tengo un agradecimiento de corazón, para todos los que le dan trabajo al canto del payador", destaca. Es que aunque el canto del payador tiene la misma milonga en dos tonos, "los versos deben ser siempre distintos", dice. Y a pesar de la llegada de la radio, el cine, la televisión o Internet, Guichón no se considera para nada el último de una raza que tiende a desaparecer. "En el mundo hay muchísimos payadores. Son impresionantes los torneos de trova que hay en Cuba, Venezuela, Chile y Uruguay. Hay mucha juventud payadora, también aquí en Argentina, y aunque yo he sido tocado con la mano de Dios para estar en los medios y en contacto con la gente, sé que hay muchos otros", explica.

Dos patrias
Para Guichón, que es de sangre uruguaya pero argentino por adopción, ambos pueblos estuvieron siempre unidos y eso es algo que ningún conflicto podrá separar. "Yo pienso que por sobre todas las cosas, nos han querido separar y no han podido. Esta pelea es mas política, vaya a saber con qué fin", manifiesta al referirse a los entredichos por la instalación de las plantas de celulosa en Fray Bentos."Si hubieran existido Artigas y San Martín, no hubiera pasado esto. Los pueblos no se separan, hay puentes de guitarras y cultura, más grandes que todo esto. El Río de la Plata es uno solo, por eso cuando me pongo la boinita me la pongo con las dos banderas", agrega. Según el payador, San Luis es un país aparte, lleno de provincias chiquitas. "Depende a donde vaya uno, respira distintos aires. He andado esta provincia constantemente y hace mucho que no la recorro porque el tiempo no me da, pero quiero hacerlo", confiesa.
Pero tal vez el hogar de este hombre que nació en Florida, Uruguay, sea Jesús María, el festival de doma y folclore que desde hace años tiene su voz como telón de fondo. "Allí cumplo el rol de improvisar. En la jineteada no existe el libreto y es hermoso, porque si sale un jinete de San Juan me tengo que meter allí y destacar sus características; si sale de Mendoza, tengo que cantarle a Guaymallén, y si sale un puntano, saber lo que decirle, adornarlo con piedras ónix de La Toma o hablar de la historia con Pringles, Pedernera o el Cristo de la Quebrada", expone. "Hay que estar imbuido de todos los temas, geográficos, culturales y costumbristas del país", y hacerlo con rima, algo que para Guichón, parece ser natural.
(extraido del diario de la republica)

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